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Jornadas sobre almazaras cooperativismo y relevo agrario

Experiencias y retos del sector oleícola y la dinamización territorial

Las jornadas sobre cooperativismo agrario y desarrollo rural han reunido a cooperativas, entidades y personas vinculadas al sector para reflexionar colectivamente sobre los retos actuales y las oportunidades de futuro del mundo agrario, con especial atención al sector oleícola y a la dinamización del territorio.

En la primera mesa redonda, dedicada al cooperativismo, las almazaras y los modelos actuales del sector oleícola, han participado Francisco Molina, de la Cooperativa de Jimena (Jaén); Fernando Marco, de la Cooperativa de Viver; Alberto Molina, de la Cooperativa El Motrotón; e Ignacio Gil, de la Cooperativa Sant Pere de Moixent. La sesión ha sido moderada por Rosa Vázquez, directora técnica de PROAVA, quien ha conducido el debate a través de preguntas clave, facilitando un diálogo abierto y enriquecedor entre las cooperativas participantes.

Las cooperativas participantes han compartido su experiencia, sus modelos de gestión y las distintas realidades territoriales, ofreciendo una visión plural del sector oleícola cooperativo. Durante la sesión se ha puesto de manifiesto el papel clave de las cooperativas como herramienta para mantener la rentabilidad de las explotaciones, profesionalizar el sector y garantizar la continuidad de la actividad agraria.

Uno de los aspectos más destacados ha sido el debate sobre qué pueden ofrecer las cooperativas a las personas jóvenes que desean incorporarse al sector. En este sentido, se ha remarcado la calidad del producto como elemento central, así como el hecho de que el modelo cooperativo permite formar parte del sector sin tener que asumir individualmente el rol de empresario, reduciendo riesgos y facilitando la viabilidad económica. Al mismo tiempo, se ha señalado la necesidad de reforzar el sentimiento cooperativo y la implicación de las personas socias para asegurar el relevo generacional.

También se han identificado nuevas líneas de futuro para el sector oleícola, como el desarrollo del oleoturismo, la incorporación activa de mujeres y jóvenes, la apuesta por la agricultura ecológica y la puesta en valor de la singularidad varietal como elemento diferenciador frente al mercado.

En cuanto a las dificultades actuales, las cooperativas han coincidido en señalar problemas como la dificultad de mecanización en determinadas zonas, la falta de mano de obra y la complejidad de gestionar colectivamente los campos desde las cooperativas. A todo ello se suma el impacto del cambio climático, con episodios de altas temperaturas que afectan gravemente a la floración del olivo. Ante esta situación, se han planteado medidas de adaptación como el uso de cubiertas vegetales, la búsqueda de variedades más resistentes o incluso el cambio de altitud en nuevas plantaciones.

Finalmente, se han puesto sobre la mesa diversos retos de futuro: la necesidad de una regulación clara y estable del mercado del aceite de oliva, una política hídrica adecuada, la mejora de las condiciones de la mano de obra, la apuesta por un consumidor más consciente y formado, y un mayor apoyo de la administración pública, que debería situar a las cooperativas en el centro de las políticas agrarias. En este sentido, se ha reivindicado la importancia de reforzar la autoestima del sector, controlar los costes de producción (abonos, fitosanitarios, etc.), rechazar acuerdos comerciales que perjudiquen al sector como el Mercosur, impulsar la formación del consumidor —especialmente desde las escuelas— y aumentar las ayudas destinadas a las almazaras cooperativas.

La segunda mesa redonda se ha centrado en el cooperativismo como herramienta de dinamización agraria y de gestión colectiva de la tierra. En primer lugar, Vicent Insa, representante de la Federación de Cooperativas Agroalimentarias, ha ofrecido una visión general de la situación del cooperativismo agrario en la Comunitat Valenciana, aportando datos que evidencian su peso económico y social y la situación actual del sector agrario valenciano. Asimismo, ha explicado las distintas fórmulas de gestión compartida de tierras existentes en la Comunitat Valenciana, destacándolas como una respuesta efectiva al abandono agrario y a la falta de relevo generacional.

A continuación, Fina Cervera ha presentado el proyecto de la Cooperativa de Benaguasil, explicando la experiencia de recuperación de tierras abandonadas mediante la gestión colectiva. Ha detallado el proceso de incorporación de personas socias y la puesta en producción de parcelas que habían quedado fuera del circuito agrario, mostrando el proyecto como un ejemplo práctico de cómo el cooperativismo puede reactivar el territorio y generar oportunidades.

Finalmente, José Tomás, de la Cooperativa de Iátova, ha explicado las principales líneas de trabajo que desarrollan desde la cooperativa. Entre ellas, ha destacado la gestión y adquisición de maquinaria comunitaria para la recuperación de campos, el modelo de arrendamiento aplicado para facilitar el acceso a la tierra, la participación en proyectos de innovación y la recuperación de tierras hortícolas y de variedades tradicionales, como la calabaza. En su intervención ha puesto el acento en la importancia de la implicación local, la gestión conjunta de la tierra y el papel de las cooperativas para mantener viva la actividad agraria en las zonas rurales.

Las jornadas han concluido con la idea compartida de que el cooperativismo agrario es una herramienta clave para afrontar los retos del sector, avanzar hacia un modelo más sostenible y garantizar el futuro del territorio rural.

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